viernes, 30 de mayo de 2008
Bandera a media asta por Lukó
sábado, 24 de mayo de 2008
Documentales mapuches online: sorteando el matonismo de Estado
por Marcelo Morales
Quien maneja la información siempre parece tener la verdad. El caso de Elena Varela (muy bien reseñado en un post anterior) y las injustas acusaciones “terroristas” que la prensa, el gobierno y la derecha le han achacado, junto al despojamiento del material que había obtenido de su investigación sobre el conflicto mapuche, no hacen más que hacernos sospechar. Sospechar, una vez más, que en este tema siempre se busca esconder algo, situaciones que están detrás de los ataques a los terratenientes, de los inexplicables allanamientos de carabineros a familias mapuches, de juicios donde ellos pierden la paciencia y son puestos como descontrolados y salvajes.
Elena Varela andaba en la búsqueda de esas respuestas a través de un documental en el cual llevaba varios años trabajando y que recibió el ahora cuestionado aporte de un fondo audiovisual. Un trabajo del que difícilmente veremos su resultado final. Pero ha habido otros valientes intentos que sí han logrado salir a la luz y enfrentando la poca difusión que han tenido los reseñamos a continuación, incluyendo los links respectivos para poder apreciarlos.
El Juicio de Pascual Pichún
Este es quizás el más renombrado documental del último tiempo sobre el tema. Realizado por María Teresa Larraín en 2006, esta película de 65 minutos de duración muestra el enfrentamiento de Pascual Pichún, comunero mapuche, con su vecino: un terrateniente viculado con empresas forestales. El conflicto entre ellos se desata una vez que la casa del terrateniente es quemada, y éste inculpa a Pichún, quien es inmediatamente encarcelado a pesar de alegar inocencia. El juicio comienza y las caras de cada posición quedan al descubierto: la hipocresía del huinca y los pesares mapuches.
miércoles, 21 de mayo de 2008
Una aproximación al No poder Nombrar
por Andrés Florit C.
NN, de Julio Espinosa Guerra (Santiago, 1974) llega a las librerías chilenas con un galardón a cuestas: el IX Premio Hispanoamericano Sor Juana Inés de la Cruz. ¿Importante? Sabemos lo que significan en el mundo literario los premios, por lo que no nos extenderemos en el hecho de que no son un sello de calidad garantizada. Ante el lector, más bien, pueden resultar un arma de doble filo: obligan a la obra a defenderse ante el ojo que ya no lee cualquier libro, sino que lee un libro premiado.
Pero no nos pasemos de agudos. El premio también ayuda a publicar, en tiempos en que pocos ponen un peso para la poesía. Así las cosas, NN ha salido este año por las no siempre prolijas ediciones Calabaza del Diablo y comienza con tres epígrafes que introducen y casi resumen el libro: una llave con letras de Joan Brossa, la explicación del significado de NN en el contexto de la dictadura de Pinochet (sigla con que se enterraban los cadáveres no identificados de asesinados políticos) y un fragmento de Henry Miller: “Tras la palabra está el caos. Cada palabra es una raya, un barrote, pero no hay ni habrá nunca suficientes barrotes para hacer la reja”.
martes, 20 de mayo de 2008
Entrevista a Rodolphe Gasché

El académico de la Universidad de Buffalo, Rodolphe Gasché, estuvo en Chile invitado por el Doctorado en Filosofía con mención en Estética e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Ofreció una conferencia titulada "Europa o el Olvido de Occidente" y por mi trabajo me tocó entrevistarlo (¡mi primera entrevista en inglés! ) , así que aquí publico la introducción y el link, para quienes quieran leerla.
Es la primera vez que Rodolphe Gasché (Luxemburgo, 1938) está en Sudamérica y dice que prefiere no intentar hablar castellano, porque probablemente sólo le saldrían palabras en italiano. Así, la conversación se desarrolla en inglés, idioma en que ha escrito sus trabajos más importantes y que utiliza como profesor en el Departamento de Literatura Comparada de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, donde trabaja hace más de 20 años.
Es un hombre tímido y gentil, que no parece muy consciente de su gran prestigio internacional. Especialista en Fenomenología y particularmente en autores como Heidegger, Husserl y Derrida, ha publicado una decena de libros y más de 120 artículos, y es reconocido principalmente por haber aclarado el valor propiamente filosófico de la obra de Derrida, en momentos en que era patrimonio de la crítica literaria.
(La entrevista completa, aquí)
domingo, 18 de mayo de 2008
Fito Páez y Gustavo Cerati: Ciudad de pobres corazones
viernes, 16 de mayo de 2008
Culpable hasta que se demuestre lo contrario
Elena Varela López fue detenida hace una semana en su casa en Licanray, acusada, entre otras cosas, de ser la autora intelectual de un asalto a una oficina del INP en Machalí, el año 2005. Tras la audiencia de formalización quedó en prisión preventiva por seis meses, tiempo que la Jueza Andrea Urbina determinó para que la Fiscalía realice su investigación.

Ello, sumado a que la imputada fue beneficiada con fondos estatales entregados por
Sin embargo, para algunas de las autoridades ejecutivas y legislativas de este país, la realizadora audiovisual es una delincuente vinculada a grupos terroristas, afirmación que no sólo confunde a la opinión pública y degrada la labor cultural que ha desarrollado esta mujer a lo largo de su carrera, sino que además evidencia el grado de irresponsabilidad e impunidad con que los honorables de nuestro país califican a ciudadanos sobre los que ni siquiera el Poder Judicial se ha manifestado.
La carta completa de Elena Varela López se puede leer aquí
El tráiler de "Newen Mapuche", a continuación:
jueves, 15 de mayo de 2008
Juan Carlos apoyado en la pared del teatro

viernes, 9 de mayo de 2008
El Reino: el exquisito terror esquizoide de Lars Von Trier

Así surgió El Reino, con su primera temporada en 1995 y otra, debido a la presión de los fanáticos, en 1997. Espeluznante es lo menos que se ha dicho de la serie que se ambienta completamente dentro de un moderno hospital llamado justamente El Reino. Escenario ideal para conformar un laberinto de historias como la de un obsesionado doctor que se transplanta un hígado canceroso para investigar mejor la enfermedad, la de una doctora que engendra un feto que crece desproporcionadamente o la del fantasma de una niña que murió en 1919 y que llora en el ascensor del lugar.
Con una temblorosa cámara que anticipaba al Dogma 95 que fundaría en poco tiempo más y una fotografía cargada al sepia, Von Trier, siempre con más alusiones que respuestas claras, crea un producto que bucea por las oscuridades de la mente humana, apostando por una esencia malvada dentro de ella. Ideas lanzadas con imágenes de una crudeza impresionante.
Un terror que fascinó a Stephen King, quien la adaptó para la TV americana (Kingdom Hospital) y que ayudó a que Von Trier pudiera juntar la plata para su trilogía compuesta por Contra Viento y Marea, Los Idiotas y Bailarina en la Oscuridad. Esenciales filmes que según la reputada revista Cahiers du Cinema se sitúan por debajo de la intensidad que entrega El Reino.
Toda la serie está disponible en cuatro discos… no queda otra que inscribirse y arrendarla.
martes, 6 de mayo de 2008
Dos poemas de John Betjeman
Sir John Betjeman (1906-1984) fue uno de los más importantes poetas ingleses de la segunda mitad del siglo XX. Su obra se caracteriza por la extensiva utilización de la rima, haciendo eco de la vibrante y renovada tradición inglesa -piénsese por oposición en la hispanoamericana-, junto a otros tan importantes como Larkin o Day-Lewis, a quien sucedió como poet laureate en 1972. Betjeman consagró tiempo y esfuerzo a combatir las tendencias destructoras de la modernidad, en la especie de promover el rescate arquitectónico de iglesias y otros edificios antiguos amenazados por el bulldozer y la edificación barata. El primer poema que se aquí se muestra, Inexpensive Progress, es prácticamente un manifiesto al respecto, cuya traducción podríamos dedicar al MOP y a Paz Froimovich.
El segundo, Diary Of A Church Mouse, está en clave más ligera y asume la voz de un ratón de iglesia que (mal)vive todo el año excepto para la fiesta de la cosecha, cuando se harta de comer las ofrendas de los parroquianos. De paso, el ratón se permite cierto sarcasmo sobre nuestra triste especie que, al igual que sus oportunistas colegas roedores -tachados de “paganos”, ateos o low church por nuestro héroe-, sólo aparecen por la iglesia para la fiesta en cuestión. Quizá nuestros pastores de almas encontrarán consuelo en la idea de que en todas partes y no sólo aquí la gente evita, si puede, poner un pie en la capilla a menos que haya algún provecho que sacar de ello.
No sé por qué Betjeman no es más conocido entre nosotros -no sé si lo es más en España, Argentina u otra parte. Sin duda no es difícil de entender que las texturas de una poesía como ésta tienen poco que ver con las súpersofisticadas de la nuestra. En agudo contraste, aquí estamos frente una obra que tal vez aspira a ser civil, en el sentido de decir algo a alguien porque le atañe. Pero es discusión para otra parte.
Una nota final: salvo alguna casualidad, he sacrificado toda rima y patrón formal de versificación al traducir, lo que tal vez suene contradictorio con el encabezado de este articulejo. Pero no hay tal. Invito al lector interesado a investigar por su cuenta, por ejemplo, en http://www.johnbetjeman.com/, y apreciar en el texto original la maestría del su verso. Y en http://www.bbc.co.uk/arts/poetry/outloud/, es posible leer y escuchar a Betjeman -o al ratón- recitar en su idioma original. Ah, y de paso, detectar todos los errores que haya cometido, si los hay.
* * *
Progreso a un Precio Conveniente
Envuelve en nailon tus piernas,
monta tus cerros de postes,
oh edad sin alma;
fuera con los amables sauces
y las olas de olmos
que ruedan por tus valles.
Digámosle adiós a los setos
y las rutas con bordes de pasto
y los serpeantes senderos de campo;
dejemos que todo ande más rápido
donde el autómovil sea el único amo
hasta que sólo quede la velocidad.
Destruye los viejos letreros de posada
pero siembra los caminos con señales de hojalata
“Mantenga Su Derecha”, “M4”, “¡No Pasar!”
comando, instrucción, advertencia
una y otra vez decorando
la pedregosa rotonda;
Porque toda cruda obscenidad
debe tener su pequeño “atractivo”,
su parche de pasto cortado,
y los letreros se ven de maravilla
entre macizos de flores
con focos entre medio.
No dejes ningún viejo pueblo en pie
donde pudiera aterrizar
rugiendo un aeroplano,
pero ahórrales daño tan vulgar
como refugios de marco roto
sin habitar desde la guerra.
No dejes que ninguna avenida de provincia
que pudo ser tu calle o la mía
se vea como se veía,
pero deja que las tiendas de cadena se instalen aquí
sus largas tiras de vidrio negro
y a través suyo relámpagos de tráfico.
Y si hay algún paisaje,
algún verdor sin pretensiones,
sobreviviendo en parte alguna,
protección no necesita
pues muy pronto allí alzaremos
una planta eléctrica.
Cuando toda ruta esté iluminada
por monstruos de concreto emplazados
como horcas sobre nuestras cabezas,
bañados en el vómito amarillo
que cada monstruo bota desde sí
sabremos que hemos muerto.
***
Diario de un Ratón de Iglesia
Aquí entre casullas largo tiempo abandonadas,
bancos podridos y escabeles a medio quebrar,
aquí donde el vicario nunca mira
yo mastico entre viejos misales.
Acuclillado y solo paso mis días
detrás de este paño de la Iglesia de Inglaterra.
Comparto mi oscura y olvidada pieza
con dos lámparas de aceite y media escoba.
El que limpia nunca me molesta
así que aquí, frugal, me tomo el té.
Mi pan es aserrín mezclado con paja;
mi mermelada es limpiador de piso.
Pascua y Navidad podrán ser un festín
para curas y congregaciones
y quizá también Pentecostés. Todos lo mismo,
ninguno me llena mi flaca estampa.
Para mí el único festín en realidad
es el Festival de la Cosecha, en otoño
en que puedo satisfacerme a voluntad
con jarras de trigo alrededor de la pila.
Escalo la cabeza de bronce del águila
para cavar a través de una hogaza de pan.
Me trepo por la escalera del púlpito
y mordisqueo las médulas que cuelgan de ahí.
Es agradable disfrutar
estos artículos antes de que se vayan al tacho,
pero qué molesto cuando uno se encuentra
con que otros ratones de mentes paganas
se meten a la iglesia para compartir mi comida
cuando no tienen nada que hacer acá.
Dos ratones de campo con ningún deseo
de ser bautizados invaden el coro.
Una rata enorme y realmente poco amistosa
viene a ver en qué andamos.
Dice pensar que Dios no existe
pero igual viene... es muy extraño.
Este año se robó un manojo de trigo
(frente al sitial de nuestro predicador)
y prósperos ratones de campos lejanos
vienen a escuchar tocar el órgano
y ocultos bajo sus notas
comen a través del fardo de avena del altar.
Un ratón de Baja Iglesia[1], que cree que yo
soy demasiado papista, y Alta,
sin embargo no cree erróneo
masticar sonoramente durante la Oración de la Tarde
mientras yo, que paso hambre todo el año,
tengo que compartir mi comida con roedores
que excepto en esta época
ni se aparecen por la iglesia.
Yo sé que dentro del mundo humano
eso no podría ser,
porque los seres humanos sólo hacen
lo que su religión les dice.
Leen la Biblia todos los días
y rezan siempre, mañana y noche
e igual que yo, el buen ratón de iglesia
adoran al Señor en su Casa,
pero de todos modos me extraña
cuán llena puede estar la iglesia
con gente que nunca veo,
excepto para el Festival de la Cosecha.
[1]High - y Low Church es la distinción tradicional de las dos corrientes principales de la Iglesia Anglicana. A muy grandes rasgos, la primera corresponde a la más aristocratizante, episcopal y/o “católica”, mientras la segunda es más asambleísta, presbiteriana y/o “protestante”.
lunes, 5 de mayo de 2008
Los amigos de París

Irene Domínguez fue cercana a Wilfredo Lam en París en la década de 1960, misma época en que Violeta Parra se trasladó con su música y sus arpilleras junto al Sena. A Violeta la acompañó una chilena digna de ser novelada: Adela Gallo, quien se negó a volver a Chile cuando la folclorista regresó y se quedó a vivir en Francia empleada en la casa de Wilfredo Lam, donde siempre atendió a los invitados del artista en español. Nunca quiso aprender francés porque según ella la gente le entendía toito. Adela Gallo terminó siendo indispensable para solucionar las minucias cotidianas en la casa de Lam, y tan consciente estaba ella de su valor, que al morir quería ser enterrada con Wilfredo. Sus últimos años los pasó en Francia, en su pequeña habitación rodeada de las muchas obras que el gran cubano le había regalado. Estos amigos de París en la Sebastiana y ahora en la Chascona de Neruda traen el aire fresco de la amistad creativa, y la reminiscencia de historias vividas con verdadero entusiasmo.
viernes, 2 de mayo de 2008
Caliche Sangriento, el regreso de una leyenda
Por Marcelo Morales C.
Desde el viernes 2 hasta el domingo 4 de mayo, el Cine Arte Normandie repone un gran acontecimiento dentro del cine chileno. Es nada menos que la versión restaurada de Caliche Sangriento, filme de 1969 dirigido por Helvio Soto (1939-2001) que es uno de los puntos altos del llamado Nuevo Cine Chileno, movimiento truncado por el golpe militar.
Esta versión es fruto de un trabajo de casi diez años a cargo de Luis Horta y Carlos Ovando, ambos ex alumnos de Soto que se jugaron enteros por este proyecto que este año por fin vio la luz en su estreno oficial.
Un homenaje merecido a un filme polémico y valiente por su guión que cuestionaba fuertemente las causas de la Guerra del Pacífico. Para Soto, era una guerra que se había peleado a favor de los intereses norteamericanos, es decir, toda la gloria y heroísmo del ejército chileno había sido en vano. Una visión que en el filme se plasma -en un estilo cercano al spaghetti western- a través de la historia de un batallón extraviado en pleno desierto y, supuestamente, en terreno enemigo ¿Para quién es tanto sacrificio y por qué? Son las preguntas que poco a poco comienzan a surgir entre la falta de agua y víveres.
A color, con poco presupuesto y un equipo técnico de sólo cinco personas, Caliche Sangriento removió el suelo en un Cine Chileno que maduraba ostensiblemente por entonces. Fue tanto que el comité de calificación cinematográfica censuró en un inicio la película e incluso Salvador Allende tras verla quedó impresionado con la visión crítica que la cinta poseía. “Deberíamos aceptar la idea de hacer un cine insulso, sin contenido y para mentalidades primarias”, dijo Helvio Soto ante tanta recriminación. Cannes la reconoció y la proyectó en 1970.
A 40 años de su realización, las ganas y la fuerza que le impregnó contagiaron a los restauradores. Verla ahora en el cine, da gusto y emoción. De aquí al domingo está la posibilidad. Si no, a esperar la edición en DVD en la cual se trabaja.
Y de muestra, los primeros 10 minutos del largometraje.
Caliche Sangriento
Director: Helvio Soto.
Con: Héctor Duvauchelle, Jaime Vadell, Jorge Yáñez, Jorge Guerra y Patricia Guzmán.
Chile, 1969.
120 minutos.
Rafael Díaz: "La música es una forma de retirarse a lo esencial"
por A. F. C.
Hay personas que crean atmósfera. Rafael Díaz logra hacerlo en un café del centro, luego de un lunes de trabajo, frente a un desconocido que lo hace hablar de sí mismo. El compositor se expresa con soltura, sin apuros y con un aire nostálgico que evoca a Jorge Teillier. Esto no es raro: ha compuesto varias obras basadas en textos del poeta, con quien siente una particular afinidad. Se ve que comparten una visión de mundo, un ritmo, una búsqueda.
Un lugar para poder estar
Aclara que él fue joven en los años 80, cuando aún no era tan rápida la vida y la composición se convertía en ese momento en un refugio ante la agresión del ambiente: "Tenía una tremenda necesidad de autorregularme respecto a lo externo, de poner algo entre el horror de vivir en lo sucesivo de todos los días, con incertidumbre, con pelotera política, con restricciones cabales de libertad de expresión... había que oponer algo respecto a eso. Entonces para mí la música siempre fue una especie de lugar para poder estar".
Por ello, cree que lo más que puede ofrecer a sus alumnos es justamente ayudarlos a encontrar ese refugio propio. "Debe ser difícil para un joven de hoy encontrar una razón para componer. Si no la encuentra en el fondo de sí mismo, en el exterior no la va a encontrar. Nada promueve su trabajo artístico", afirma, agregando que sólo una búsqueda personal justifica seguir esta carrera: "No sirve para ganarse la vida -al contrario, te la complica-, no sirve para hacer una carrera propiamente tal, porque a nadie le interesa, y te deja muy descolocado en términos de subsistencia. Para lo único que podría servir es para que te construyas a ti mismo un espacio-tiempo aparte, un lugar donde no vives devorado por el Cronos".
Rafael Díaz cree en el arte como un retiro personal, como una forma de hacer más llevadera la existencia: "Para mí el horror de lo sucesivo significa estar todos los días repitiendo los días y sentir como te desgastan. La música es una forma de poder encontrar un remanso en el tiempo, un paréntesis. Eso sirve para vivir".
El lar de Río Cisnes
El compositor vivió parte de su infancia en un pequeño pueblo sureño llamado Río Cisnes, cerca de Coyhaique, donde su padre fue literalmente a "hacer patria", colonizando una zona deshabitada. Allí conoció la soledad y la belleza del sur, que comenzaba "en el patio de su casa".
Pese a vivir sólo tres años en esa localidad, Díaz encarnó los bosques y años después evocaría con violines aquella multitud de pájaros que escuchaba chirriar a las 5 de la mañana, en su obra "Pascual Coña recuerda". Allí, en la música, pudo construir su propio bosque. Aunque de todos modos, confiesa que no puede dejar de pasar al menos una vez al año al sur.
Pero antes de partir a Río Cisnes, a los 5 años, tuvo sus primeros encuentros con la música. "En mi casa había una radio que sonaba tarde, mal y nunca, pero era mi gran devoción pararme frente a ella". Allí recuerda haber quedado "electrizado" escuchando canciones de Inti Illimani, Los Jaivas y Rolando Alarcón, quien era su músico favorito, pues fue el primero que vio actuar en vivo, a una cuadra de su casa. "Eran canciones, entonces para mí la música nunca estuvo desligada de la palabra".
Ahora sigue escuchando radio día y noche, pues siente que es un medio que permite la comunión con los otros. Su primer disco, incluso, está planteado como una colección de radioteatros, ya que "el radioteatro es un género que tiende a concebir la obra de arte como algo para ser radiado, no para ser visto en ejecución pública. Ese primer disco no es más que eso, radioteatros musicales, o teatro para oír, no para ver", dice.
“Yo hago la música que necesito hacer”
Hombre de inquietudes religiosas, Rafael Díaz creó el año pasado el sitio www.musicasacrachilena.cl, donde recoge piezas que dialogan desde distintas posiciones con el misterio de la fe y de lo sagrado, que él también ha desarrollado en su propia obra. Es una visión amplia de la sacralidad, que incluye la cosmovisión de los pueblos originarios y que no se reduce al catolicismo. "Quizás para el músico es más fácil llegar a la fe, ya que al estar más conectado con lo auditivo, le es más fácil creer en lo que no se puede ver", afirma.
Para el compositor, la música más que una carrera es una necesidad. "Yo hago la música que necesito hacer, y lo que ocurra alrededor la verdad es que no me interesa mucho. No me vinculo a la música por un acto de curiosidad intelectual, me vinculo a la música como una forma de conectarme con mi yo".
A tono con su ritmo interior, con el tempo de la provincia, Rafael Díaz cree finalmente que "todo el mundo necesita vivir un poco pensando en retirarse, realmente la vida es un proceso gradual de retiro". Y la música es un espacio propicio para cumplir ese deseo: "Uno vive micro retiros. Cuando me siento a oír música o cuando me siento a componer, yo me retiro. Pero me retiro al interior de mi mismo... La música es una forma de retirarse a lo esencial".
jueves, 1 de mayo de 2008
Fragmentos del libro "Elementos", de Javier Abarca

De “En el aire”
IV
Ventrílocuos somos del perfume y la luz.
¿Es el cielo promesa de inmortalidad?
El pájaro no es el ala
lo sé
porque guardo una escalera que no sirve.
XIII
Si lo dicho no alcanza
toda verdad es un accidente.
¿Hay dolor en esto?
Uno cree recordar
pero toda garantía ata.
De “Tierra de nadie”
XIII
que me mire.
Alguien llora por algo que ignoro
Hay piedras preciosas en el limo.
Huellas de la partera al cortar el cordón umbilical.
La serpiente
el látigo
la cuerda
el falo.
La palabra ingrata y despiadada que nombra
es una excusa para los abrazos que acunan las arterias.
Nos delata dar malas noticias
obliga ver lo que otros no ven.
De “¡Fuego!”
II
enciende la flecha.
Ciudades destruidas,
escombros.
Poemas de amor.
En llamas
persigo el reposo
solo.
Cenizas después del coito.
Te pareces o te asemejas al beso que se esquiva.
¿Qué ves cuando tu boca llega y juega?
Tan cerca
Tu antes que te viera
Mi antes de tocarte.
Eres la triste mía de otro.
Pongo el rubor por testigo
y nuestras cenizas que nos interrogan entre otras cosas.
De “Bajo el agua”
ocultos unos de otros
cada uno con su cada uno.
del hombre sumergido
eso que ha olvidado.
¿Qué elige por mí dentro de mí que me permite recordar
El delfín duerme
alternando la mitad de su cerebro
soñando, no soñando.
Así naufraga mi memoria.
dormir
no dormir mientras nada?
XVIII
El afán.
Mi disfraz de certeza.
La sal seca mis labios
estremeciendo con violencia
mi garganta
y evoca lo húmedo.
mientras otros se atan al mástil.
porque se ha de vivir desatado.