
jueves, 15 de mayo de 2008
Juan Carlos apoyado en la pared del teatro

viernes, 9 de mayo de 2008
El Reino: el exquisito terror esquizoide de Lars Von Trier
Para sanear las arcas de su productora Zentropa, el director Lars Von Trier aceptó realizar en 1994 una miniserie para la televisión pública de Dinamarca. Le dijeron que fuera algo pequeñito, a lo que respondió diciendo: “Yo no hago cosas pequeñas. ¡Si voy a hacer algo tiene que ser grande y a una escala monumental!”.Así surgió El Reino, con su primera temporada en 1995 y otra, debido a la presión de los fanáticos, en 1997. Espeluznante es lo menos que se ha dicho de la serie que se ambienta completamente dentro de un moderno hospital llamado justamente El Reino. Escenario ideal para conformar un laberinto de historias como la de un obsesionado doctor que se transplanta un hígado canceroso para investigar mejor la enfermedad, la de una doctora que engendra un feto que crece desproporcionadamente o la del fantasma de una niña que murió en 1919 y que llora en el ascensor del lugar.
Con una temblorosa cámara que anticipaba al Dogma 95 que fundaría en poco tiempo más y una fotografía cargada al sepia, Von Trier, siempre con más alusiones que respuestas claras, crea un producto que bucea por las oscuridades de la mente humana, apostando por una esencia malvada dentro de ella. Ideas lanzadas con imágenes de una crudeza impresionante.
Un terror que fascinó a Stephen King, quien la adaptó para la TV americana (Kingdom Hospital) y que ayudó a que Von Trier pudiera juntar la plata para su trilogía compuesta por Contra Viento y Marea, Los Idiotas y Bailarina en la Oscuridad. Esenciales filmes que según la reputada revista Cahiers du Cinema se sitúan por debajo de la intensidad que entrega El Reino.
Toda la serie está disponible en cuatro discos… no queda otra que inscribirse y arrendarla.
martes, 6 de mayo de 2008
Dos poemas de John Betjeman
Sir John Betjeman (1906-1984) fue uno de los más importantes poetas ingleses de la segunda mitad del siglo XX. Su obra se caracteriza por la extensiva utilización de la rima, haciendo eco de la vibrante y renovada tradición inglesa -piénsese por oposición en la hispanoamericana-, junto a otros tan importantes como Larkin o Day-Lewis, a quien sucedió como poet laureate en 1972. Betjeman consagró tiempo y esfuerzo a combatir las tendencias destructoras de la modernidad, en la especie de promover el rescate arquitectónico de iglesias y otros edificios antiguos amenazados por el bulldozer y la edificación barata. El primer poema que se aquí se muestra, Inexpensive Progress, es prácticamente un manifiesto al respecto, cuya traducción podríamos dedicar al MOP y a Paz Froimovich.
El segundo, Diary Of A Church Mouse, está en clave más ligera y asume la voz de un ratón de iglesia que (mal)vive todo el año excepto para la fiesta de la cosecha, cuando se harta de comer las ofrendas de los parroquianos. De paso, el ratón se permite cierto sarcasmo sobre nuestra triste especie que, al igual que sus oportunistas colegas roedores -tachados de “paganos”, ateos o low church por nuestro héroe-, sólo aparecen por la iglesia para la fiesta en cuestión. Quizá nuestros pastores de almas encontrarán consuelo en la idea de que en todas partes y no sólo aquí la gente evita, si puede, poner un pie en la capilla a menos que haya algún provecho que sacar de ello.
No sé por qué Betjeman no es más conocido entre nosotros -no sé si lo es más en España, Argentina u otra parte. Sin duda no es difícil de entender que las texturas de una poesía como ésta tienen poco que ver con las súpersofisticadas de la nuestra. En agudo contraste, aquí estamos frente una obra que tal vez aspira a ser civil, en el sentido de decir algo a alguien porque le atañe. Pero es discusión para otra parte.
Una nota final: salvo alguna casualidad, he sacrificado toda rima y patrón formal de versificación al traducir, lo que tal vez suene contradictorio con el encabezado de este articulejo. Pero no hay tal. Invito al lector interesado a investigar por su cuenta, por ejemplo, en http://www.johnbetjeman.com/, y apreciar en el texto original la maestría del su verso. Y en http://www.bbc.co.uk/arts/poetry/outloud/, es posible leer y escuchar a Betjeman -o al ratón- recitar en su idioma original. Ah, y de paso, detectar todos los errores que haya cometido, si los hay.
* * *
Progreso a un Precio Conveniente
Envuelve en nailon tus piernas,
monta tus cerros de postes,
oh edad sin alma;
fuera con los amables sauces
y las olas de olmos
que ruedan por tus valles.
Digámosle adiós a los setos
y las rutas con bordes de pasto
y los serpeantes senderos de campo;
dejemos que todo ande más rápido
donde el autómovil sea el único amo
hasta que sólo quede la velocidad.
Destruye los viejos letreros de posada
pero siembra los caminos con señales de hojalata
“Mantenga Su Derecha”, “M4”, “¡No Pasar!”
comando, instrucción, advertencia
una y otra vez decorando
la pedregosa rotonda;
Porque toda cruda obscenidad
debe tener su pequeño “atractivo”,
su parche de pasto cortado,
y los letreros se ven de maravilla
entre macizos de flores
con focos entre medio.
No dejes ningún viejo pueblo en pie
donde pudiera aterrizar
rugiendo un aeroplano,
pero ahórrales daño tan vulgar
como refugios de marco roto
sin habitar desde la guerra.
No dejes que ninguna avenida de provincia
que pudo ser tu calle o la mía
se vea como se veía,
pero deja que las tiendas de cadena se instalen aquí
sus largas tiras de vidrio negro
y a través suyo relámpagos de tráfico.
Y si hay algún paisaje,
algún verdor sin pretensiones,
sobreviviendo en parte alguna,
protección no necesita
pues muy pronto allí alzaremos
una planta eléctrica.
Cuando toda ruta esté iluminada
por monstruos de concreto emplazados
como horcas sobre nuestras cabezas,
bañados en el vómito amarillo
que cada monstruo bota desde sí
sabremos que hemos muerto.
***
Diario de un Ratón de Iglesia
Aquí entre casullas largo tiempo abandonadas,
bancos podridos y escabeles a medio quebrar,
aquí donde el vicario nunca mira
yo mastico entre viejos misales.
Acuclillado y solo paso mis días
detrás de este paño de la Iglesia de Inglaterra.
Comparto mi oscura y olvidada pieza
con dos lámparas de aceite y media escoba.
El que limpia nunca me molesta
así que aquí, frugal, me tomo el té.
Mi pan es aserrín mezclado con paja;
mi mermelada es limpiador de piso.
Pascua y Navidad podrán ser un festín
para curas y congregaciones
y quizá también Pentecostés. Todos lo mismo,
ninguno me llena mi flaca estampa.
Para mí el único festín en realidad
es el Festival de la Cosecha, en otoño
en que puedo satisfacerme a voluntad
con jarras de trigo alrededor de la pila.
Escalo la cabeza de bronce del águila
para cavar a través de una hogaza de pan.
Me trepo por la escalera del púlpito
y mordisqueo las médulas que cuelgan de ahí.
Es agradable disfrutar
estos artículos antes de que se vayan al tacho,
pero qué molesto cuando uno se encuentra
con que otros ratones de mentes paganas
se meten a la iglesia para compartir mi comida
cuando no tienen nada que hacer acá.
Dos ratones de campo con ningún deseo
de ser bautizados invaden el coro.
Una rata enorme y realmente poco amistosa
viene a ver en qué andamos.
Dice pensar que Dios no existe
pero igual viene... es muy extraño.
Este año se robó un manojo de trigo
(frente al sitial de nuestro predicador)
y prósperos ratones de campos lejanos
vienen a escuchar tocar el órgano
y ocultos bajo sus notas
comen a través del fardo de avena del altar.
Un ratón de Baja Iglesia[1], que cree que yo
soy demasiado papista, y Alta,
sin embargo no cree erróneo
masticar sonoramente durante la Oración de la Tarde
mientras yo, que paso hambre todo el año,
tengo que compartir mi comida con roedores
que excepto en esta época
ni se aparecen por la iglesia.
Yo sé que dentro del mundo humano
eso no podría ser,
porque los seres humanos sólo hacen
lo que su religión les dice.
Leen la Biblia todos los días
y rezan siempre, mañana y noche
e igual que yo, el buen ratón de iglesia
adoran al Señor en su Casa,
pero de todos modos me extraña
cuán llena puede estar la iglesia
con gente que nunca veo,
excepto para el Festival de la Cosecha.
[1]High - y Low Church es la distinción tradicional de las dos corrientes principales de la Iglesia Anglicana. A muy grandes rasgos, la primera corresponde a la más aristocratizante, episcopal y/o “católica”, mientras la segunda es más asambleísta, presbiteriana y/o “protestante”.
lunes, 5 de mayo de 2008
Los amigos de París
Irene Domínguez presenta un conjunto de pinturas sobre papel en las que muestra su reconocible lirismo de inspiración cotidiana y popular. Me gustaron especialmente sus dos obras dedicadas a Ingrid Betancourt, en las que utilizó gasas para construir los edificios. Guy de Gontaut presenta una selección de arabescos, especies de caligrafías imaginarias cuyo código es hermético y resultan a la larga monótonas. Irene Domínguez fue cercana a Wilfredo Lam en París en la década de 1960, misma época en que Violeta Parra se trasladó con su música y sus arpilleras junto al Sena. A Violeta la acompañó una chilena digna de ser novelada: Adela Gallo, quien se negó a volver a Chile cuando la folclorista regresó y se quedó a vivir en Francia empleada en la casa de Wilfredo Lam, donde siempre atendió a los invitados del artista en español. Nunca quiso aprender francés porque según ella la gente le entendía toito. Adela Gallo terminó siendo indispensable para solucionar las minucias cotidianas en la casa de Lam, y tan consciente estaba ella de su valor, que al morir quería ser enterrada con Wilfredo. Sus últimos años los pasó en Francia, en su pequeña habitación rodeada de las muchas obras que el gran cubano le había regalado. Estos amigos de París en la Sebastiana y ahora en la Chascona de Neruda traen el aire fresco de la amistad creativa, y la reminiscencia de historias vividas con verdadero entusiasmo.
viernes, 2 de mayo de 2008
Caliche Sangriento, el regreso de una leyenda
Por Marcelo Morales C.
Desde el viernes 2 hasta el domingo 4 de mayo, el Cine Arte Normandie repone un gran acontecimiento dentro del cine chileno. Es nada menos que la versión restaurada de Caliche Sangriento, filme de 1969 dirigido por Helvio Soto (1939-2001) que es uno de los puntos altos del llamado Nuevo Cine Chileno, movimiento truncado por el golpe militar.
Esta versión es fruto de un trabajo de casi diez años a cargo de Luis Horta y Carlos Ovando, ambos ex alumnos de Soto que se jugaron enteros por este proyecto que este año por fin vio la luz en su estreno oficial.
Un homenaje merecido a un filme polémico y valiente por su guión que cuestionaba fuertemente las causas de la Guerra del Pacífico. Para Soto, era una guerra que se había peleado a favor de los intereses norteamericanos, es decir, toda la gloria y heroísmo del ejército chileno había sido en vano. Una visión que en el filme se plasma -en un estilo cercano al spaghetti western- a través de la historia de un batallón extraviado en pleno desierto y, supuestamente, en terreno enemigo ¿Para quién es tanto sacrificio y por qué? Son las preguntas que poco a poco comienzan a surgir entre la falta de agua y víveres.
A color, con poco presupuesto y un equipo técnico de sólo cinco personas, Caliche Sangriento removió el suelo en un Cine Chileno que maduraba ostensiblemente por entonces. Fue tanto que el comité de calificación cinematográfica censuró en un inicio la película e incluso Salvador Allende tras verla quedó impresionado con la visión crítica que la cinta poseía. “Deberíamos aceptar la idea de hacer un cine insulso, sin contenido y para mentalidades primarias”, dijo Helvio Soto ante tanta recriminación. Cannes la reconoció y la proyectó en 1970.
A 40 años de su realización, las ganas y la fuerza que le impregnó contagiaron a los restauradores. Verla ahora en el cine, da gusto y emoción. De aquí al domingo está la posibilidad. Si no, a esperar la edición en DVD en la cual se trabaja.
Y de muestra, los primeros 10 minutos del largometraje.
Caliche Sangriento
Director: Helvio Soto.
Con: Héctor Duvauchelle, Jaime Vadell, Jorge Yáñez, Jorge Guerra y Patricia Guzmán.
Chile, 1969.
120 minutos.
Rafael Díaz: "La música es una forma de retirarse a lo esencial"
por A. F. C.
Hay personas que crean atmósfera. Rafael Díaz logra hacerlo en un café del centro, luego de un lunes de trabajo, frente a un desconocido que lo hace hablar de sí mismo. El compositor se expresa con soltura, sin apuros y con un aire nostálgico que evoca a Jorge Teillier. Esto no es raro: ha compuesto varias obras basadas en textos del poeta, con quien siente una particular afinidad. Se ve que comparten una visión de mundo, un ritmo, una búsqueda.
Un lugar para poder estar
Aclara que él fue joven en los años 80, cuando aún no era tan rápida la vida y la composición se convertía en ese momento en un refugio ante la agresión del ambiente: "Tenía una tremenda necesidad de autorregularme respecto a lo externo, de poner algo entre el horror de vivir en lo sucesivo de todos los días, con incertidumbre, con pelotera política, con restricciones cabales de libertad de expresión... había que oponer algo respecto a eso. Entonces para mí la música siempre fue una especie de lugar para poder estar".
Por ello, cree que lo más que puede ofrecer a sus alumnos es justamente ayudarlos a encontrar ese refugio propio. "Debe ser difícil para un joven de hoy encontrar una razón para componer. Si no la encuentra en el fondo de sí mismo, en el exterior no la va a encontrar. Nada promueve su trabajo artístico", afirma, agregando que sólo una búsqueda personal justifica seguir esta carrera: "No sirve para ganarse la vida -al contrario, te la complica-, no sirve para hacer una carrera propiamente tal, porque a nadie le interesa, y te deja muy descolocado en términos de subsistencia. Para lo único que podría servir es para que te construyas a ti mismo un espacio-tiempo aparte, un lugar donde no vives devorado por el Cronos".
Rafael Díaz cree en el arte como un retiro personal, como una forma de hacer más llevadera la existencia: "Para mí el horror de lo sucesivo significa estar todos los días repitiendo los días y sentir como te desgastan. La música es una forma de poder encontrar un remanso en el tiempo, un paréntesis. Eso sirve para vivir".
El lar de Río Cisnes
El compositor vivió parte de su infancia en un pequeño pueblo sureño llamado Río Cisnes, cerca de Coyhaique, donde su padre fue literalmente a "hacer patria", colonizando una zona deshabitada. Allí conoció la soledad y la belleza del sur, que comenzaba "en el patio de su casa".
Pese a vivir sólo tres años en esa localidad, Díaz encarnó los bosques y años después evocaría con violines aquella multitud de pájaros que escuchaba chirriar a las 5 de la mañana, en su obra "Pascual Coña recuerda". Allí, en la música, pudo construir su propio bosque. Aunque de todos modos, confiesa que no puede dejar de pasar al menos una vez al año al sur.
Pero antes de partir a Río Cisnes, a los 5 años, tuvo sus primeros encuentros con la música. "En mi casa había una radio que sonaba tarde, mal y nunca, pero era mi gran devoción pararme frente a ella". Allí recuerda haber quedado "electrizado" escuchando canciones de Inti Illimani, Los Jaivas y Rolando Alarcón, quien era su músico favorito, pues fue el primero que vio actuar en vivo, a una cuadra de su casa. "Eran canciones, entonces para mí la música nunca estuvo desligada de la palabra".
Ahora sigue escuchando radio día y noche, pues siente que es un medio que permite la comunión con los otros. Su primer disco, incluso, está planteado como una colección de radioteatros, ya que "el radioteatro es un género que tiende a concebir la obra de arte como algo para ser radiado, no para ser visto en ejecución pública. Ese primer disco no es más que eso, radioteatros musicales, o teatro para oír, no para ver", dice.
“Yo hago la música que necesito hacer”
Hombre de inquietudes religiosas, Rafael Díaz creó el año pasado el sitio www.musicasacrachilena.cl, donde recoge piezas que dialogan desde distintas posiciones con el misterio de la fe y de lo sagrado, que él también ha desarrollado en su propia obra. Es una visión amplia de la sacralidad, que incluye la cosmovisión de los pueblos originarios y que no se reduce al catolicismo. "Quizás para el músico es más fácil llegar a la fe, ya que al estar más conectado con lo auditivo, le es más fácil creer en lo que no se puede ver", afirma.
Para el compositor, la música más que una carrera es una necesidad. "Yo hago la música que necesito hacer, y lo que ocurra alrededor la verdad es que no me interesa mucho. No me vinculo a la música por un acto de curiosidad intelectual, me vinculo a la música como una forma de conectarme con mi yo".
A tono con su ritmo interior, con el tempo de la provincia, Rafael Díaz cree finalmente que "todo el mundo necesita vivir un poco pensando en retirarse, realmente la vida es un proceso gradual de retiro". Y la música es un espacio propicio para cumplir ese deseo: "Uno vive micro retiros. Cuando me siento a oír música o cuando me siento a componer, yo me retiro. Pero me retiro al interior de mi mismo... La música es una forma de retirarse a lo esencial".
jueves, 1 de mayo de 2008
Fragmentos del libro "Elementos", de Javier Abarca
Javier Abarca Medel (1967), más conocido como Xirok, es un viejo amigo y poeta, que vive trabajando entre libros y versos en su librería Flor de Lis, de calle Huérfanos. Editó el año 2001 sus "Poemas de Malamar" en forma independiente y ahora me ha dejado publicar algunos poemas de su último trabajo, "Elementos", que permanece inédito y que se suma a otros poemarios suyos que lamentablemente aún no llegan a las prensas, como “Los Ecos de Karpó” y “Príncipe de gran poder”. “Elementos” es un libro dividido en cuatro partes: “En el aire”, “Tierra de nadie”, “¡Fuego!” y “Bajo el agua”. Requiere una lectura continua, pero me he permitido escoger algunos fragmentos que creo pueden leerse de manera independiente. De “En el aire”
IV
Ventrílocuos somos del perfume y la luz.
¿Es el cielo promesa de inmortalidad?
El pájaro no es el ala
lo sé
porque guardo una escalera que no sirve.
XIII
Si lo dicho no alcanza
toda verdad es un accidente.
¿Hay dolor en esto?
Uno cree recordar
pero toda garantía ata.
De “Tierra de nadie”
XIII
que me mire.
Alguien llora por algo que ignoro
Hay piedras preciosas en el limo.
Huellas de la partera al cortar el cordón umbilical.
La serpiente
el látigo
la cuerda
el falo.
La palabra ingrata y despiadada que nombra
es una excusa para los abrazos que acunan las arterias.
Nos delata dar malas noticias
obliga ver lo que otros no ven.
De “¡Fuego!”
II
enciende la flecha.
Ciudades destruidas,
escombros.
Poemas de amor.
En llamas
persigo el reposo
solo.
Cenizas después del coito.
Te pareces o te asemejas al beso que se esquiva.
¿Qué ves cuando tu boca llega y juega?
Tan cerca
Tu antes que te viera
Mi antes de tocarte.
Eres la triste mía de otro.
Pongo el rubor por testigo
y nuestras cenizas que nos interrogan entre otras cosas.
De “Bajo el agua”
ocultos unos de otros
cada uno con su cada uno.
del hombre sumergido
eso que ha olvidado.
¿Qué elige por mí dentro de mí que me permite recordar
El delfín duerme
alternando la mitad de su cerebro
soñando, no soñando.
Así naufraga mi memoria.
dormir
no dormir mientras nada?
XVIII
El afán.
Mi disfraz de certeza.
La sal seca mis labios
estremeciendo con violencia
mi garganta
y evoca lo húmedo.
mientras otros se atan al mástil.
porque se ha de vivir desatado.
martes, 29 de abril de 2008
Horóscopo, por Sola Vio
Aries21/3 - 20/4
Da con su cabeza contra sus creencias. Pierde un pendiente azul para emprender nuevas empresas. En amor clima sosegado.
Tauro
21/4 - 21/5
En cada desconocido hay un torero ardiente. Evite el rojo si va a la plaza. Los cuernos son suyos por naturaleza.
Géminis
22/5 - 21/6
Detrás del espejo hay una pianola que repite el rollo. Procúrese una taza de chocolate al entrar en la cama. Evite los chanclos ajenos.
Cáncer
21/6 - 23/7

Leo
24/7 - 23/8
Pida rebajas y a cambio regale el vuelto. En amor no resista la mano amiga. Cariño a raudales si pierde la solemnidad del momento.
Virgo
24/8 - 23/9
Terrenos nuevos para descubrir. No tema penetrar en lo desconocido. Ábrase al pálpito con tiento. Esta semana dará con Usted en cama, por razones de salud.
Libra
24/9 - 23/10
Precario equilibrio lo sucumbe a reproches. No se deje llevar por sus certezas. Dele crédito a lo increíble.
Escorpión
24/10 - 22/11
No puede ir contra su naturaleza. Procure vestirse con guantes de plástico. Evite pinchar en el Metro.
Sagitario
23/11 - 21/12
Capricornio
22/12 - 20/1
Nubes rosadas por la tarde. Esperando lo inesperado alcanza su libertad. Aléjese del olor a bostezo. Aprenda a nombrar cada pluma del ala derecha del albatros.
Acuario
21/1 - 19/2
Evite acodarse a la vera de tazas de café y obre sin estreñirse por el deber. Mensajes misteriosos y sin respuesta en el amor.
Piscis
20/2 - 20/3
Finaliza un largo momento que le da una segunda chance.
Está condenado al éxito: irradiado radiante.
sábado, 26 de abril de 2008
Intercambios
Se inauguró en el MAVI la muestra “Intercambios”, que presenta al público las más recientes adquisiciones del museo en el marco del proyecto Valle de los Artistas, en el que los creadores truecan una parcela en el condominio cerca de Lolol por obras suyas. Gracias a esta iniciativa el museo ha podido incrementar sus colecciones en cerca de quinientas piezas.
“Intercambios” nos introduce en un mundo heterogéneo, donde hay desde cuatro excelentes obras de los años ochenta de Eva Lefever, hasta las recientes del colectivo Inoxidable-Neopop, con varias obras de González Lohse y el interesante “Carrito de Ventas” de Victor
Hugo Bravo, que a pesar de su pintura camuflada se destaca en medio de una de las salas del museo.
Me parecieron especialmente apreciables los volúmenes espinudos de Elisa Aguirre que además de visuales son “olfativos”, por el olor a caucho que desprenden. En general, en este nuevo grupo de obras con que el MAVI acrecienta su acervo predomina la visión de un mundo deshumanizado, desolado e inhóspito. Es interesante el criterio con que se han seleccionado las adquisiciones, entre las que están los muy predecibles grabados de Gonzalo Cienfuegos junto a las novísimas propuestas de jóvenes creadores. Es la del MAVI una mirada “a largo plazo”, que no se contenta sólo con la seguridad de las firmas consagradas y apuesta a integrar a sus fondos también lo novel y experimental.
Del MAVI partimos con mis amigos Tatiana Alamos y Carlos Alvarez al Patio Bellavista, donde nos reunimos con Hugo Marín, Yves Beton y Edith de Ginestet para ver la instalación que inauguraba Norton Maza: Una limusina de cartón. Con Tatiana, a invitación del autor, estuvimos sentados adentro de la escultura, que tiene cómodos asientos de esponja, teléfonos, hielera de cartón y frigobar con cubitos de hielo de plumavit. Norton Maza, quien por estos días está exponiendo también en la residencia de la Embajadora de Francia, tiene un agudo modo de criticar la sociedad de consumo y la escisión maniquea del mundo Bush vs. terrorismo. Es la suya una obra interesante, informada, en sintonía con tendencias visuales internacionales.
viernes, 25 de abril de 2008
Pilar Peña, pianista: “Yo nunca quise ser Claudio Arrau”

La joven pianista participó ayer del homenaje que se rindió en la sala Isidora Zegers al compositor y Premio Nacional de Arte, Gustavo Becerra (1925), tocando varias de sus obras. También colaboró en la organización de este concierto, que convocó a otros destacados músicos de la Universidad de Chile como el pianista Cirilo Vila, la contrabajista Alejandra Santa Cruz, el tenor Daniel Farías y el flautista Wilson Padilla, entre otros.
Los músicos animaron este fraterno homenaje con un repertorio que permitió escuchar obras que pocas veces se pueden escuchar. Sobre esto conversamos con Pilar Peña algunos días antes del concierto, para una entrevista que salió publicada en el sitio de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. En ese breve encuentro, me impresionó su madurez y su apasionada forma de encarar la música, la que luego pude apreciar en toda su magnitud en las intensas interpretaciones que hizo de las obras de Becerra.
De esa conversación quiero rescatar algunas de sus palabras:
“Es casi una bandera de lucha tocar música chilena. Es algo que oficialmente, en términos de programas de estudio, no se aborda desde el mundo de la interpretación. Ni en este lugar ni en ningún otro. Es algo lamentable pero cierto. O quizás no se aborda como debiera, no tiene la importancia que debiera tener... Nadie que yo sepa se ha detenido a estudiar cómo incorporar al mundo de la Academia a la música contemporánea y la música chilena”.
“Yo nunca quise ser Claudio Arrau, nunca quise irme al mundo a dar giras y conciertos de Rachmaninov y ser un genio. Más bien quería encontrar el sentido que había detrás de lo que yo hago pero abriéndolo a la sociedad... Es una cuestión de identidad musical de la cual nosotros carecemos porque las circunstancias de la formación se dan así, y quizás es un circulo vicioso, porque la gente que se forma después es la que enseña y así sucesivamente”.
“En definitiva, la música chilena es este momento es una cuestión de principios, de ética, de identidad. Cuando observo a personas como Fernando García, Cirilo Vila, Luis Advis, que lucharon la vida entera por hacer este espacio del cual yo me nutrí durante todos los años de mi vida que estudié, no puedo sino tratar de seguir el camino”.